Miami E-Prix, la categoría eléctrica visita tierra del V8

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La Fórmula E regresó a Miami en su undécima temporada, pero con un giro: cambió el circuito callejero de Biscayne Bay de su primera edición para trasladarse al óvalo de Homestead-Miami Speedway, ubicado a unas 40 millas al sur de Miami Beach.

La oportunidad de comprar un vuelo barato y la posibilidad de hospedarme con un amigo minimizó los gastos e hizo posible esta aventura en territorio norteamericano. La aventura comenzó el viernes con un traslado de aproximadamente una hora desde mi alojamiento hasta el circuito. Al llegar al Homestead-Miami Speedway, me invadió una grata sensación al pisar un circuito icónico de la NASCAR. Tras ese momento, recogí mi gafete de fotógrafo.

Dentro de las instalaciones, lo primero que llamó la atención fueron los stands de otras competiciones eléctricas: el campeonato de botes E1, con equipos de celebridades como Tom Brady, Steve Aoki y Marc Antony; el Extreme E, la categoría todoterreno donde compiten leyendas como Sébastien Loeb y Carlos Sainz (padre) y en el stand de ABB, patrocinador de la Fórmula E, una maqueta del NASCAR Eléctrico, un concepto que ha generado cierto escepticismo entre los puristas del deporte motor.

Accediendo al interior del circuito, pasé por los garajes y me encontré con mis amigos del equipo Nissan, un reencuentro que causó gran emoción. En su pit estaba Emelia Hartford, youtuber y actriz de la película «Gran Turismo».

Al llegar al Media Center, me sorprendió la escasa presencia de medios para cubrir el E-Prix (especialmente al compararlo con el de México), lo que, irónicamente, facilitó mucho entablar conversaciones y obtener entrevistas exclusivas con los pilotos sobre su impresión de competir en un circuito permanente.

La primera actividad en pista, el Shakedown, fue interrumpida por el clásico clima de Miami: en un instante, una lluvia intensa impidió que los GEN3 EVO salieran siendo el Pace Car fue el único que tuvo algo de acción bajo el agua. Una ventaja del clima local es que, tras unos treinta minutos, las nubes se abrieron y dio paso al sol. Para secar la pista y al estar en «territorio NASCAR», fue increíble ver en acción a los Air Titan, unas pickups con una turbina trasera diseñadas para secar la pista, esta tecnología sólo la hemos visto en el campeonato de autos stock.

Con el cielo despejado y el asfalto casi seco, comenzó la primera práctica libre. Me situé en la curva 6, aprovechando la larga recta que desemboca en una cerrada curva a la derecha. Los primeros en rodar fueron los autos oficiales, como el Porsche Macan, KIA EV6 y el Kia EV9 (aún no disponible en México).

La sesión transcurrió con normalidad, excepto por un trompo de Luca Di Grassi en ese punto. Luego me moví a la curva 10 y 11, una chicana en la recta trasera, donde estuve más cerca que nunca de los GEN3 EVO, capturando increíbles fotografías de los monoplazas tomando la curva. Nick Cassidy (Jaguar TCS Racing) hizo el mejor tiempo de la sesión con: 1:23.785.

La proximidad a la base naval de Homestead añadió un espectáculo extra: el vuelo de los F-15 de la Marina, que alimentó la esperanza de poder tener un show aéreo para el día de la carrera.

El sábado la actividad comenzó a las 7:30 a.m. con la segunda práctica. Con un amanecer recordándome a la película «Días de Trueno», los GEN3 EVO salieron a pista. Una gran diferencia con el Autódromo Hermanos Rodríguez es la larga distancia entre los garajes y la calle de pits, por lo que los equipos empujaban los coches para llevarlos a la pista. En ese momento me coloqué sobre los pits, entre la curva 15 y la recta principal, donde se podía escuchar el sonido del rozamiento contra el asfalto al cambiar el peralte. Taylor Barnard (NEOM McLaren) fue el más rápido haciendo un tiempo de 1:23.339.

Tras la práctica, los asistentes pudieron acceder a los pits para una sesión de autógrafos. Fue allí donde me crucé con celebridades como Guenther Steiner (ex Jefe del equipo Haas en F1), el actor Sung Kang (Han de ‘Rápidos y Furiosos’), embajador de la Fórmula E y de nuevo con Emelia Hartford, todos ellos muy amables con la gente que se acercaba a ellos para tomarse una foto.

Para la clasificación, me posicioné en la curva 4 para aprovechar el desnivel que hay en este circuito. El formato de clasificación divide la parrilla en dos grupos, teniendo un piloto de cada equipo en estos, los mejores 4 pilotos de cada grupo, pasan a una eliminatoria en duelos, los dos invictos de esos duelos son los que van por la pole, siendo Norman Nato de Nissan el vencedor y dueño de la pole.

Antes de la carrera, se presentó el «NASCAR Eléctrico», un concept car que utiliza el chasis Next Gen con carrocería de SUV y propulsión 100% eléctrica, vislumbrando el futuro que patrocinadores como ABB imaginan para NASCAR.

Uno de los momentos más exclusivos fue el Grid Walk. A diferencia de mis intentos fallidos en México, aquí sí fui seleccionado para obtener el distintivo que me permitió acceder a la parrilla y mezclarme con pilotos, mecánicos e invitados VIP antes de la arrancada. En este punto de la agenda se dio la ceremonia del himno de los Estados Unidos, esperando que, como se había visto el día viernes, volaran los aviones de la marina norteamericana, pero nunca sucedió.

Para capturar el inicio de la carrera, volví a las gradas sobre los pits. Al apagarse el semáforo, los GEN3 EVO salieron a toda velocidad para ganar posición en la primera curva. Durante la carrera regresé a las curvas 3 y 4 para ver la activación del Attack Mode. A pesar de ser un circuito sinuoso, la salida y las primeras vueltas transcurrieron sin incidentes (también gracias a lo ancho del trazado).

A mitad de la competencia me coloqué en la curva 6, al ser una carrera de 26 vueltas, no había tiempo suficiente para recorrer todo el circuito (por es importante estudiar los mejores spots el día anterior). Una bandera roja en las últimas vueltas debido a un accidente en la chicana de la curva 10-11 entre los pilotos Maximilian Günther, Mitch Evans y Jake Hughes detuvo la carrera. Como es tradición en la Fórmula E, el reinicio deparó un final espectacular: un duelo entre Pascal Wehrlein y Norman Nato que se resolvió metros antes de la línea de meta. Sin embargo, una penalización a Nato por no consumir todo su tiempo del Attack Mode le arrebató la victoria, finalmente fue para Wehrlein, seguido de Luca Di Grassi y António Félix da Costa para completar el pódium de ganadores.

Tras la bandera a cuadros, en cuestión de horas se pudo ver cómo los equipos desmantelaban los garajes y lo embalaban todo para transportarlo a la siguiente sede del calendario. En este lapso, los pilotos, ya más relajados, se paseaban por el paddock como si fuesen asistentes del evento.

Habiendo cubierto otra fecha de la Fórmula E, debo señalar que, en comparación con el de la Ciudad de México, el evento en Miami tuvo un impacto notablemente menor. Al conversar con otros fotógrafos y asistentes factores como: la lejanía del circuito del glamour y la actividad del centro de Miami y una promoción local que pareció haber sido insuficiente, causó esta menor afluencia ya que muchos locales comentaban no conocer esta categoría.

Todo esto no impidió que el Miami E-Prix fuera un evento increíble. Personalmente, lo disfruté muchísimo, pudiendo hacer cosas que en México eran más complicadas y lo mejor de todo, reencontrarme con amigos por segunda vez en el año. Ojalá esta experiencia abra la puerta para cubrir más fechas de esta fascinante competición.

Texto y Fotos: Alejandro Gelista L.

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